000 05885nam a22003377a 4500
999 _c93658
_d93658
003 OSt
005 20210506184118.0
008 210505b2001 uy a|||| |||| 00| 0 spa d
040 _aGalería Santa Fe
_cCO-BoGSF
041 _aspa
082 _a759.9895 G15b
110 _9904
_aGalería Diners
245 1 0 _aBalbuena, Batalla, Coelho, Larrosa, Méndez, Serra /
_cGalería Diners ; fotografías, Eduardo Torres, Mechtild Endhardt.
260 _aMontevideo :
_bEditorial Doble Emme,
_c2001.
300 _a[ 27 páginas] :
_bilustraciones a color ;
_c28 cm.
500 _aContiene datos biográficos.
520 _aGalería Diners Bogotá, Colombia En l934, después de permanecer por largos años en Europa, regresó Joaquín Torres – García a Montevideo. Traía de Europa un profundo conocimiento de la historia del arte occidental, sus experiencias compartidas con figuras como Van Doesburg y Mondrian y el deseo de poner en práctica su teoría artística, en la que el prinicipio constructivo era una estructura básica, que a su juicio estaba presente desde las culturas primitivas hasta las contemporáneas. El espacio de reflexión en el que estaba pensando no se limitaba a los modelos europeos y norteamericanos que había conocido, pues llegaba a un país con condiciones muy distintas a las de sus referencias, pero además un continente en el que desde antes de la Conquista existía tradiciones culturales que perdieron continuidad y era posible y necesario recuperar. No lo animaba la actitud de impulsar posturas indigenistas, sino que su interés se centraba en la recuperación de un arte geométrico que ya había estado presente en la orfebrería, la arquitectura o la cerámica de las culturas precolombinas; de allí su propuesta de no ir a buscar a otra parte lo que se tenía cerca. En ese contexto fue que formuló su preocupación por fundar un Taller que pudiera ser el vehículo para la difusión y discusión de sus ideas sobre arte. Como afirmaría en l935 en uno de sus múltiples escritos: Una gran escuela de arte debería levantarse aquí en nuestro país ... He dicho Escuela del Sur, porque en realidad, nuestro norte es el Sur. Conceptualmente, su formulación se apoyaba en el universalismo constructivo, integrando lo universal con lo americano, con el constructivismo, con el neploasticismo, relacionando lo universal con el mundo ancestral. La formulación y enseñanazas difundidas desde su Taller, lo convirtieron en eje central del arte uruguayo durante esa etapa. El papel de Torres – García fue el maestro y predicador incansable a través de su obra, sus escritos y su enseñanza, creando una numerosa descendencia artística que no se redujo al ámbito montevideano. Baste mencionar los nombres de Julio Alpuy, Gonzalo Fonseca, Jorge Gurvich o Francisco Matto. Más de cinco décadas después de la muerte de Torres – García, su legado continúa inquietando. Justamente como fruto de tales reflexiones es que podemos ubicar la muestra de Balbuena, Batalla, Coelho, Larrosa, Méndez y Serra. Balbuena fundó en l997, junto con Larrosa y Méndez, el Taller La Piedra. Su trabajo escultórico centrado en piezas de madera busca una armónica relación entre las formas geométricas que construye y las posibilidades orgánicas que el material utilizado le brinda. Batalla estudió con discípulos directos de Torres, como Day Man Antúnez y Augusto Torres, además de frecuentar el Taller de Julio Alpuy en Nueva York. Sus óleos reflejan el interés por una temática simbólica en la que se entremezclan referencias a formas ancestrales con palabras y letras relacionadas con la idea de origen. Coelho inició sus estudios de arte en Toronto, Canadá, para entrar en contacto con las enseñanzas de Torres en l996 cuando continuó sus estudios en Montevideo. Opta por construir unas para las que emplea materiales diversos como arcilla o madera y en las que evidencia su interés por explorar formas orgánicas y también referentes emanados del mundo precolombino. Larrosa, después de realizar estudios en Montevideo, trabajó en Venezuela en el taller del escultor Carlos Medina. Sus hierros apelan al uso de relieves y calados, en los que se destaca su interés por una geometría que descubre espacios y juega con la luz. Méndez mostró construcciones en madera y cerámica en las que pone a dialogar formas definitivamente orgánicas con rígidas estructuras geométricas. Serra, por su parte, es otro de los integrantes del grupo que estudió con discípulos directos de Torres y colaboró ​​con Gonzalo Fonseca en su Taller de Nueva York. Sus pinturas tienen una elaborada gama cromática sobre la que se dibujan, con gruesas líneas, sugerentes trazos geométricos. La muestra constituye un claro ejemplo de que no se trata de la simple imitación mimética de las reglas torresgarcianas, se trata de retomar esa herencia seminal para encontrar sus propios lenguajes, poniendo en evidencia que para ellos, la proyección de la Escuela del Sur sigue estando presente en el debate contemporáneo. Ivonne Pini.
600 4 _950742
_aBalbuena, Luis
_d1977-
_xTrabajos escultóricos
600 4 _950743
_aBatalla, Daniel
_d1960-
_xTrabajos pictóricos
600 4 _950744
_aCoelho, Claudio
_d1975-
_xTrabajos escultóricos
600 4 _950745
_aLarrosa, Marcelo
_d1971-
_xTrabajos escultóricos
600 4 _950746
_aMéndez, Federico
_d1978-
_xTrabajos escultóricos
600 4 _950747
_aSerra, Gustavo
_d1966-
_xTrabajos pictóricos
650 0 4 _9591
_aARTE MODERNO
_ySIGLO XX
_zURUGUAY
650 0 4 _949483
_a ARTISTAS URUGUAYOS
_vEXPOSICIONES
_vCATÁLOGOS
650 0 4 _950748
_aESCULTURA URUGUAYA
_vEXPOSICIONES
_vCATÁLOGOS
650 0 4 _949484
_aPINTURA MODERNA
_vCATÁLOGOS
_ySIGLO XX
_zURUGUAY
700 _92891
_aTorres, Eduardo,
_efotografías.
700 _950749
_aEndhardt, Mechtild.
_efotografías.
942 _2ddc
_cBK